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Rubén Martínez, la esperanza de la portería blanquiazul

Rubén Martínez vuelve a entrenar con el grupo desde el día de ayer, 57 días después de dañarse el ligamento colateral cubital de su dedo pulgar derecho entrenando en Abegondo.

57 días que han dado para mucho en el club coruñés. Y es que desde que Rubén se lesionó se fichó un nuevo portero para suplir su ausencia, junto con el cuál, dos metas más ocuparon la portería y se cierra un balance muy alarmante para el equipo, que encajó 17 goles en ocho encuentros. Una media de más de dos goles encajados por partido..

El primero que se tuvo que poner bajo los palos para suplir la ausencia del meta de Coristanco fue el polaco Tyton, internacional con su país y un jugador que ya formaba parte del plantel durante el curso pasado. Ocupó la portería en el encuentro frente a la Real Sociedad en Riazor (jornada 3) y volvió a defender el arco en el último encuentro, contra la UD Las Palmas en Riazor, encajando un total de 8 goles en esos dos encuentros.

Aunque el polaco aguantó la titularidad en el primer partido tras el fichaje de Pantilimon (frente a la Real Sociedad), Pepe Mel tardó muy poco en olvidarse de Tyton. Tampoco era algo inesperado, ya que el entrenador blanquiazul pidió insistentemente un portero y siempre dijo que quería dos metas profesionales en la plantilla, siendo el propio Tyton quien con más posibilidades contaba para abandonar la disciplina blanquiazul si alguna oferta tentadora llegaba a la Plaza de Pontevedra, sus errores de bulto frente a la Real Sociedad, terminaron por condenar a un meta que nunca fue santo de la devoción de su entrenador.

Pese al exilio que Tyton sufrió con Mel, se convirtió de nuevo en el meta titular con la llegada al banquillo de Cristóbal Parralo, que colocaba bajo palos a Tyton seis partidos después para recibir a la UD Las Palmas en Copa del Rey, no obstante, la suerte no le pudo ser más esquiva al internacional polaco, que sólo 5 minutos después del pitido inicial veía como el balón se colaba bajo su cuerpo y se introducía en su portería en una jugada en la que todo el mundo coincide en que pudo hacer más. Poco o nada pudo hacer, no obstante, para evitar los otros tres tantos que el equipo encajó en dicho partido.

Cuando pudo completar algunas sesiones de trabajo con el grupo, fue el guardameta rumano Costel Pantilimon el que tomó el relevo en la portería blanquiazul. Un guardameta veterano (30 años) que llegaba en las últimas horas de mercado cedido por el Watford inglés. El guardameta, que es el futbolista más alto de la competición doméstica con sus 2.03 metros de estatura, defendió la meta blanquiazul por primera vez en el encuentro que enfrentó al conjunto herculino con el Betis en el Benito Villamarín, en un encuentro que el Deportivo perdió por dos goles a uno. También estuvo bajo palos ante el Deportivo Alavés en un encuentro en el que consiguió dejar su portería a cero y en el que quizá salió más reforzado por conseguir el equipo la victoria. Tras el encuentro contra los vitorianos parecía asentarse en la meta, pero los problemas llegaron el en partido siguiente, en el cuál el Deportivo se medía al Espanyol en Cornetjá. Pantilimon encajaba en aquel encuentro cuatro goles y, por si no fuera suficiente, dejaba algún error de bulto con su juego de pies que habría podido costar algún gol más si la delantera perica hubiese afinado mejor su puntería. El rumano defendió también la meta blanquiazul en el encuentro contra el Getafe que el Deportivo ganó por 2-1, cerrando un periplo de 4 encuentros jugados con siete goles encajados. Pese a no ser un portero que encajase de forma exagerada como sí le pasó a Tyton, no consiguió transmitir la seguridad necesaria en ninguno de los encuentros que disputó y eso le costó la titularidad.

Para el choque en Ipurúa contra el Eibar, Pepe Mel decidió dar el relevo en la portería a uno de los guardametas del filial, y si ya de por sí la decisión es complicada, seguramente el madrileño tuvo un handicap extra cuando miró hacia la portería del Fabril, donde ambos porteros se habían alternado en la titularidad y donde por un lado estaba el portero que ya defendió la meta del equipo durante la mayor parte de la pasada campaña, siendo crucial en la consecución del ascenso a la categoría de bronce y consiguiendo un récord de imbatibilidad en tercera división, el catalán Álex Cobo, y por otro, un portero que llegó la pasada campaña para reforzar al juvenil y que ha irrumpido con fuerza en las categorías inferiores del equipo, que ya hizo la pretemporada con el primer equipo y que había recibido numerosos piropos del míster madrileño como es el nigeriano Francis Uzoho. Aunque muchas eran las voces que decían ver a Francis todavía un poco verde (recordemos, tiene 18 años) para el primer equipo y mucho más hecho al fabrilista Álex Cobo para subir al primer equipo, finalmente Pepe Mel se fió de su instinto y le dió la alternativa a Francis, que jugó ante el Eibar en Ipurúa, logrando mantener la portería a cero y en el siguiente partido, el pasado lunes y frente al Girona, donde encajó dos tantos en la derrota por dos goles a uno que le acabaría costando el puesto al entrenador, Pepe Mel.

Y con la caída en desgracia de Pepe Mel y la llegada de Parralo, Francis parece que volverá a jugar y entrenar con el equipo filial, por lo que no parece que vaya a mantener sus aspiraciones a seguir defendiendo la meta blanquiazul en próximos encuentros.

En este clima de incertidumbre vuelve el meta de Coristanco, que si bien tuvo algún error en el debut liguero frente al Real Madrid, en la salida a Valencia para medirse al Levante demostró que es un portero capaz de hacer paradas de esas de las que acaban dando puntos. Pese a los cinco goles encajados en los dos partidos que disputó (aunque es justo recordar que uno de esos encuentros fue contra el campeón de Europa, el Real Madrid, un rival complicado cuanto menos), es el guardameta que más confianza genera en la afición blanquiazul y sólo queda ver si esa confianza que transmite a los aficionados también le llega al míster, que tendrá la última palabra sobre si alinearlo incluso ya el próximo lunes para medirse ante Las Palmas en Gran Canaria en un partido que se antoja crucial para el devenir blanquiazul.

También conviene poner en relieve que si el equipo no consigue poner fin a los problemas defensivos que está atravesando (recordemos que en lo que va de temporada el baile de centrales ha sido casi tan rocambolesco como el de porteros), quizá ni Rubén, ni Tyton, ni Cobo, Francis o Pantilimon puedan ser decisivos en la hora de dar puntos al equipo con sus intervenciones.

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