Comienza a verse la luz

Idolatría. Una palabra que, además de su acepción religiosa, significa “amor y admiración excesivos que se sienten por una persona o por una cosa”. En la mayoría de ocasiones esta admiración nos ciega ante las diversas posibilidades que tenemos delante. No todo es blanco o negro, hay una inmensa gana de grises que los separan. Si olvidamos esto, corremos el riesgo de que la obcecación por seguir a nuestro ídolo nos distorsione la realidad.

Poniendo la vista en el Deportivo, es evidente que un sector de la afición bebe los vientos por el retorno el hombre que estaba al mando del timón cuando se consiguieron los seis títulos que hicieron grande al Club. La realidad es esa, pero no hay que olvidar el carísimo precio de esos logros. Un coste que ha hipotecado el futuro del Club hasta haber llegado años atrás al límite de la desaparición. El bueno ha sido bueno, pero también ha cometido errores y quienes han heredado su “legado” son los encargados a día de hoy de ponerle remedio y conseguir llevar a flote un barco que estaba a punto de hundirse.

Hace escasos días, Tino Fernández anunció un acuerdo de 45 millones de euros con ABANCA y todavía hay quien cuestiona si ha sido una buena operación. Ya no es que lo cuestione, si no que dicen que es simplemente una “gestión de escaparate”. Pues señores, esta gestión de escaparate le va a permitir al Deportivo devolver la deuda en un plazo temporal tres veces mayor, en casi doblar su tope salarial, en invertir en fichajes de mayor calidad debido a los mayores recursos económicos, en invertir en infraestructuras… para resumir: en volver a poco a poco a los buenos tiempos. Bien es cierto que algunas preguntas han quedado sin responder, pero la realidad es que la operación es más que beneficiosa para el Club. Quiero pensar que quien pide saber todas las respuestas apela a la total transparencia de gestión a la que estaba acostumbrada el deportivismo años ha. ¿O tampoco lo era?. Y lo que ha cambiado el cuento.

La validez del acuerdo ha sido cuestionada, pero también lo ha sido su celebración. Partiendo de esa base, supongo que quizás deberíamos lamentar que prácticamente se asegure la viabilidad del Club, que podamos aumentar la calidad de la plantilla, que se permita hacer un acuerdo con el Ayuntamiento para reparar una cubierta que tantos quebraderos de cabeza nos ha dado o que se haya podido cancelar la deuda privilegiada con Hacienda. Y es que además de este préstamo, no olvidemos que el actual Consejo de Administración del Deportivo ha pagado a Hacienda en este trienio 82 millones de euros consiguiendo mantener la categoría en la élite del fútbol español. Tampoco olvidemos que en muchas ocasiones se le atribuyen malas gestiones al actual Consejo que han sido realizadas por el anterior. Será de suponer que quienes hacen esta atribución son lo que criticaron la compra de Lucas Pérez por el excesivo valor de 1’5 millones y posteriormente lo hicieron por “regalarlo” por 20.

Es evidente que, como todo en la vida, hay diversidad de opiniones. Una muestra es el artículo “El entorno y la caverna del Deportivo”, donde se plantea un punto de vista totalmente opuesto al aquí expuesto. No sé si estarán de acuerdo conmigo, pueden expresar su opinión en la sección de la afición. Pero recuerden: “ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos”.

Autora: Laura Santos

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