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Entrevista a Manuel Mosquera: “Al jugador de casa se le valora menos”

El técnico del Extremadura, Manuel Mosquera, repasa la actualidad del Dépor, su estancia en Extremadura, y cómo sacó al equipo de Almedralejo de la parte baja de la tabla. 

P.- ¿Qué tal te trata Almendralejo? ¿Echas de menos la playa?

R.- Bueno, sí, como en esta época hay trabajo pues lo dejamos ahí aparcado. Para otro día. No hay problema. Aquí hay otro tipo de calor y sol, pero está claro que playa no hay.

P.- Tú agarras una plantilla que sufre cambios en enero, pero en una situación complicada por el descenso. ¿Qué situación te encuentras en el vestuario?

R.- La situación no era anímicamente muy buena. Había una especia de autoestima baja. Lo que más noté fue una confianza bajita en cuanto a que se podía revertir la situación. Sobre todo eso, pero no tanto por lo que había, por la calidad, sino por una sensación de que venían de perder tantos puntos, y se había caído un poco la cabeza en el sentido de estar preparado para poder solventar esto. Lo que pasa que era hasta normal, yo era el tercer entrenador. Cuando eres el tercer entrenador es que se han perdido muchos partidos en la clasificación. Bueno, no había una súper diferencia en puntos, pero los puntos ya lastraban una diferencia con el Lugo. Eso es lo que te encuentras, que no es diferente a lo que te encuentras en otros sitios que haya podido pasar. Pero más o menos eso es lo más importante.

P.- ¿Cuál es la premisa de un entrenador que llega en medio de la temporada, a un vestuario nuevo, en la situación en la que se estaba? ¿En qué entraste el trabajo inicial?

R.- Lo primero es evaluar en el aspecto general en todo. Tampoco tenía mucho tiempo, porque yo llego dos días antes de jugar ante Las Palmas (1-1). Entonces digamos que esos dos días simplemente entrenas y les dices dos cosas para el partido. Nada especial, ni nada que tu puedas tocar mucho. Solo fiarte y estar pendiente de lo que te dice el cuerpo técnico, que seguía el mismo. A partir de ahí evalúas el estado de los jugadores, ves estado anímico, físico, ves qué te pueden aportar unos y otros. La evaluación no puede ser ni en dos, ni en cuatro días, sino que tiene que ser una evaluación constante mientras vas compitiendo. Según eso vas ajustando cosas, pero sobre todo para mí lo importante era el estado de ánimo. Sobre todo, en el sentido de hacer ver que se podía, que se podía revertir la situación. Después hay que hacer muchas más cosas, pero primero esa sensación de ahora vamos a hacer eso y esto otro. Un estado anímico cambiarlo. También a través que trabajas que los resultados te vengan un poco bien, porque si no el refuerzo es menor, aunque habría que seguir igual.

P.- Antes de que tú llegases al Extremadura, el club había logrado 5 victorias en 27 partidos de liga. Contigo, son 8 victorias en 12 partidos. Prácticamente lo has ganado todo. ¿Cómo se explica este cambio?

R.- Un poquito de todo. Sobre todo por la plantilla, porque creo que hay muy buenos jugadores y en muchas cualidades diferentes. Al final, son 24 jugadores, con lo cual puede ser excesivo en cuanto a número, pero por otra, te da mucho mayor número de cualidades diferentes. Con lo cual, a partir de ahí eliges. Es un poquito de todo. Con lo que te he dicho antes, más la calidad de la plantilla, más que los resultados nos favorecen, se va completando todo. No hay ninguna varita mágica. Esperas que, según las cosas que vamos haciendo, esperas que todo se vaya juntado, se haga una bola de creer que se puede, y lleguen las victorias. Sabemos que las victorias tan seguidas es muy difícil hacerlas, pero si ves los partidos al final se ha hecho en base a mucho esfuerzo, mucho sacrificio, y muchas cosas bien con balón. Repito que tengo un equipo muy bueno, con unas cualidades muy buenas, y pues ellos han creído en lo que planteaba. Un poquito de todo, sin nada secreto.

P.- ¿Marcan las victorias en la Rosaleda y Riazor un punto de inflexión? Porque antes, ganáis ante el Almería, pero es ahí donde decís: Oye, podemos sacar esto adelante.

R.- Claro. Ya ganar al Córdoba, que era un rival directo en casa, hacer dos muy buenos partidos contra Osasuna y Albacete, con el buen nivel que tenían, digamos que nos dio cierta fuerza en el sentido de que se podía. Cuando ya ganamos a Almería en casa, y las dos salidas son Málaga y Dépor y les ganas, claro. Lo que se convierte es que puedes ganar en cualquier sitio, en cualquier campo, y que nadie te puede parar. Eso es un subidón tremendo. Se une que todos sabemos que ganar todos los partidos es importante, pero históricamente ganar en Málaga y en Coruña da una dimensión más alta, y nos pone en un sitio que te refuerza el doble. Fueron muy importantes. Aunque al final lo importante es que sumamos seis puntos.

P.- ¿Has hablado ya con la directiva de tu continuidad en el club?

R.- Yo tengo dos años más de contrato. No hay nada que hablar. Lo que hay es que currar y currar. Yo voy a seguir aquí, estoy feliz. Cuando llego firmo ese contrato y me dedico a lo mío. Ahora lo que hay que hacer es rematar lo que tenemos, terminar que no está hecho, y preparar ya el año que viene.

P.- ¿Cómo ves al Dépor? ¿Con posibilidades de ascender?

R.- Como me has podido escuchar otras veces, no me gusta hablar del Dépor. Lo hago desde un sentido del respeto, de no estar allí y no poder hacer un análisis bueno. Yo creo que sí todavía puede alcanzar el Play Off, y tiene una plantilla enorme con jugadores como parar hacer los nueve puntos. Yo creo que sí le van a hacer falta, estas jornadas todos vana sumar algo, y los nueve creo que les van a hacer falta. A lo mejor no. Yo creo que tienen capacidad para ganar los tres, con lo cual creo que se va a meter si gana los nueve. Más allá prefiero no hablar nada.

P.- Tú conoces de cerca la cantera, y ahora está en boca de todos, pero ¿Qué ha fallado en el Dépor para que no salgan más jugadores locales?

R.- Tampoco puedo hablarte de lo que sucede ahí. Yo creo que históricamente los equipos, siempre a los de casa, siempre se les ha puesto la cosa más complicada. Al jugador de casa parece que tiene que demostrar el doble, que el jugador que se trae. ¿Por qué? Muy fácil, al jugador de casa siempre lo tienes ahí, digamos que nadie te lo ha traído, y al jugador de fuera como siempre te lo trae alguien, digamos que hay que justificar el rendimiento o no porque se ha fichado. Ahí está una gran importancia que los que hemos sido canteranos, siempre se nos ha mirado un poco… les cuesta más mirar para nosotros porque el que viene al final viene porque alguien lo ha traído y hay que justificarlo un poco. A veces el rendimiento se mide y a veces el rendimiento no se mide. El jugador de casa normalmente somos más fáciles de mirar, porque siempre nos tienen de ahí. Yo he sido un canterano y siempre lo tenemos más complicado. Cuando yo subí al primer equipo me lo curro igual, pero cuando termino contrato con 22 años, no deciden esperar a ver si yo rompo. Como tenían delanteros de otro nivel pues no miraron. Con el paso del tiempo, y creo que en muchos equipos, al canterano le pasa algo parecido, tiene que demostrar el doble para darle una oportunidad. Yo creo que hay que pensar un poco siempre mirando al canterano como un jugador válido para tu equipo, no como el jugador que tiene que romper como el top del equipo. Históricamente pasa habitualmente. Yo creo que básicamente es eso, al jugador de casa se le valora menos, y al de fuera siempre parece que se le da más porque se paga un dinero y hay que justificarlo. Esa es la única diferencia. La solución está en que se mida por igual a los dos, que no se les dé más a uno que al otro. Pero si hay a alguien a quien darle más es al canterano, al que lleva la sangre blanquiazul en la vena. Lo que está claro es que regalar no se le puede reglar nada a nadie, seas canterano o seas jugador de fuera.

P.- No sé si tú te acordarás de algún campus de fútbol en la torre. ¿Crees que aquellas experiencias ayudaron a marcar tu carácter actual como míster?

R.- Sí, claro. Desde luego. Cualquier experiencia que hayas tenido en tu currículum es muy buena, y yo en todo lo que he hecho básicamente he trabajado desde la categoría más baja hasta la más alta del fútbol. Hasta tercera regional, juveniles, infantiles, prebenjamines… Prácticamente he entrenado en todas las categorías, y en los campus. En los campus no solo trabajas a los jugadores que tienen más cualidades, trabajas a otro tipo de chaval para que haga deporte, para que se sienta a gusto, para que la niña o el niño, si este es el deporte que les gusta, lo único que tienen que hacer es divertirse y aprender. Convivencia, solidaridad, respeto por el rival, por el compañero. A mí me parece que eso son valores que uno tiene que tener siempre, y cuando trabajas con chavales y chavalas te refuerza una barbaridad, y esto claro que te viene bien. Evidentemente uno cuando está en el fútbol profesional hay otra serie de cosas, pero uno cuando se nutre, y su mochila de experiencia la nutre de muchas cosas, todas te valen. En un momento sacas unas y en otro otras, pero la experiencia de los campus es maravillosa.

Para ir cerrando, esta es una pregunta que nos mandan los lectores, pero no te voy a decir quién la manda hasta que la contestes. ¿Todavía sigues utilizando el “Artículo 44” como en Laracha”? (Iago Blanco)

R.- Sí. El artículo 44 aquí también funciona. Y algunas veces también lo dicen estos jugadores. Antes de hablarte de él, te diría que lo que yo hacía en el Laracha, lo que hacía en el Fabril, lo hago aquí igual. Lo único que pasa que la dimensión, los jugadores, el entorno, es diferente. Yo tenía jugadores maravillosos en el Laracha, éramos tan profesionales como un equipo de primera división. Trabajábamos de esa forma y por eso hicimos cosas tan buenas. Y las condiciones era que entrenábamos a las ocho de la tarde, muchos trabajaban, yo también trabajaba. Fueron tiempos maravillosos, no todo lo ganábamos, pero ganamos muchos partidos, e hicimos cosas muy buenas. El artículo 44 decidieron incluso ellos ponerlo en la camiseta, en el cuello, en la parte de atrás. Yo les decía que eso había que ponerlo por una sensación de que os guste el mensaje. Más allá de que la gente lo vea o no. El artículo 44 era <<No hay quejas, no hay excusas, no hay problemas. Hay soluciones>>. Es algo como que cuando los jugadores decían me botó mal, o es que yo esto… y yo les decía: artículo 44, artículo 44. Y ellos se quedaron con lo de artículo 44, y al final no había excusas, no había quejas, competíamos así. Me pidieron permiso por si me parecía bien poner eso en el cuello de la camiseta. A mí me pareció un detalle maravilloso, de unos jugadores maravillosos. Y aquí en los rondos, en muchas situaciones, algún jugador, hasta a Reyes se lo he escuchado el decir: déjate de rollos, artículo 44. Funciona aquí también.

Agradecer a Manuel Mosquera el tiempo dedicado. Desde aquí le mandamos un mensaje de ánimo para lo que resta de temporada y para curar el catarro que atraviesa.

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