La frustración de Joselu Mato

Corría el minuto 74 cuando Gaizka Garitano, tras el 1-1 de Muniain, decidió volver a mover el banquillo en busca de refrescar el ataque blanquiazul. Entró Joselu en sustitución de Florin Andone y, tras más un cuarto de hora en el campo, el atacante solo vio pasar la pelota de un lado a otro sin apenas poder tocarla. La impotencia de Joselu se vio plasmada en el 88′, cuando tras acercarse al balón, cometió falta y, posteriormente, pateo enfadado el esférico incrédulo al ver que acabaría el encuentro sin rascarla.

El cambio fue protestado por parte de la afición, que prefería ver al equipo con dos puntas en los últimos compases del partido para así intentar sacar los tres puntos. No obstante, el que decide es Garitano, y creyó conveniente añadir centímetros para el balón parado, pues Joselu, que en ataque no recibió ni un solo balón, se pasó más tiempo preocupándose por defender las jugadas aéreas del Athletic que de anotar, órdenes del entrenador.

Cuando al campo entra un delantero de metro noventa y dos, se espera que, sus compañeros, cuelguen algún balón al área. No tiene por qué ser asiduamente, quizás un par de ellos cada cuatro o cinco minutos. Algún pelotazo de esos que, con un ariete que todo lo remata, puede acabar en gol. Recalco el “que todo lo remata” porque así es Joselu, un killer de área, el cual con un buen centro te puede causar muchos problemas. Que se lo pregunten al Alavés, todos recordamos el testarazo con el que puso el 2-2 en la Copa del Rey. No obstante, y tirando de los datos aportados por Stats Zone, Joselu no tocó ni recibió ningún balón dentro del área. Cero centros en más de un cuarto de hora.

 

Joselu solamente tocó el balón once veces, la mitad en zona de medio campo

 

A decir verdad, el exasperado delantero deportivista, no recibió dos pases del mismo compañero, sin contar los cuatro pelotazos enviados por Tyton. Ola John, Carles Gil, Borges, Sidnei, Juanfran y Navarro fueron los seis afortunados que intentaron entregarle la pelota, la mayoría de las veces balones poco fáciles y siempre lejos del área. Lo curioso es que ninguno de ellos le llegó a entregar dos veces o más el esférico.

Es difícil ganar un partido cuando atacas poco, pero más aún si el único delantero que tienes no toca la pelota. Así pues, Joselu se marchó enfadado, desmoralizado y, sobretodo frustrado por no haber podido ayudar a los suyos a sacar algo positivo de San Mamés. Quizás el próximo día en Abegondo, Gaizka debería enseñar a los suyos lo que es colgar un balón al área. A veces, y solo a veces, da puntos.

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