Las redes sociales vuelven a ser noticia en el Deportivo

En pleno siglo XXI el estilo de vida de smartphone e internet vive una revolución constante y casi diaria. Nadie se sorprende ya de poder saber lo que está pasando en tiempo real y en directo al otro lado del mundo si alguien nos lo está retransmitiendo.

Las redes sociales han supuesto y están suponiendo un constante avance en el mundo de la transmisión de información y cada segundo que pasa existen más formas de precisar al milímetro el qué expresamos y el cómo lo queremos expresar.

La fiebre llega a todos los ámbitos. Todo el mundo utiliza ya las redes sociales, no sólo para compartir con sus más cercanos amigos su día a día. Las redes sociales suponen una herramienta imprescindible para muchas empresas que no escatiman en gastos para tener una buena gestión de las redes para hacer llegar más lejos sus productos y sus ofertas.

Lógicamente, el mundo del fútbol no podía quedarse fuera de esta revolución. Y así es como gracias a las redes sociales, ahora los aficionados llegan hasta el último rincón del vestuario. Redes sociales como Twitter o Instagram están sirviendo para que los aficionados del deporte rey sepan con mucha más precisión qué está pasando en cada momento en su club favorito, incluso muchas veces, sirven para acercar a esos jugadores y a todos sus seguidores, teniendo una visión más cercana y mucho más humana del ídolo futbolístico, a otrora conceptuado en multitud de ocasiones como poco menos que un Dios.

Y es que sí. Morata va a conciertos, Mario Suárez sale a cenar con su familia… incluso Leo Messi o Andrés Iniesta hacen cosas de este planeta como jugar con sus hijos o pasear por su ciudad… ¿Quién podría imaginarlo?

Las redes sociales han contribuido a bajar al plano mortal a las grandes estrellas del deporte, la música o el cine, y a esas grandes estrellas les ha servido para conocer mejor o empatizar más con esa gente que se gasta su dinero en ver sus obras o conciertos, y en el caso del fútbol, animarlos o llevar una camiseta con su nombre a la espalda.

Fotos en los entrenamientos, comentarios graciosos entre jugadores del mismo equipo, sorteos de botas y camisetas… las redes sociales pueden suponer una gran herramienta para el bien si se utilizan como es debido, o si este gesto o el otro no son tomados erróneamente por quien está al otro lado de la pantalla.

Pero como toda gran herramienta para el bien, también puede convertirse en una herramienta terriblemente nociva si se utilizan de forma incorrecta.

Y no olvidemos que quienes están detrás de esa arroba seguida de un nombre, sigue siendo una persona, un hombre o una mujer, que como cualquier persona puede equivocarse y publicar quizá algún contenido improcedente, que pueda generarle algún tipo de problema o desnudar la intimidad de quien comete el error de ser demasiado activo en redes sociales.

De hecho, para evitarse ciertas situaciones comprometidas, muchos futbolistas dejan sus cuentas en redes sociales en manos de empresas externas, que siempre tendrán más criterio a la hora de publicar una cosa u otra que la persona que hace la foto, o piensa el comentario. Gente que además maneja idiomas para “universalizar” el mensaje que se quiere enviar. Algo imprescindible en casos de gente seguida a nivel mundial como pueden ser los futbolistas.

Tristemente, las redes sociales se están convirtiendo últimamente en un herramienta traicionera para el Deportivo de La Coruña. Una herramienta que en los últimos años ha desatado no pocos problemas en el club y que en más de una ocasión han actuado como grieta divisoria entre una afición que observa publicaciones o actuaciones que son interpretadas como graves faltas de respeto y ante las cuales tiene que actuar un club, con la dificultad añadida de ser situaciones que se perciben como nuevas y con las que se tome la decisión que se tome, se entiende que sientan precedente de cara repeticiones en el futuro.

Y en un tiempo como el que vivimos, en el que todos vemos como gente está siendo encarcelada por manifestar sus opiniones en redes sociales, tiempos en los que se empieza a valorar la posibilidad de sancionar a quienes difunden también ese mensaje entendido como ilegal, y en los que las posturas confrontadas de quien encuentra las sanciones exageradas y quienes piensan que no se puede opinar impunemente por mucho que se trate de una red social y no de la calle, ¿Cómo ponderar el nivel de acierto o error de un club como el Deportivo, una institución centenaria y laureada en su historia, a la hora de poner castigo a las situaciones en las redes sociales? Lo cierto es que como ya he comentado anteriormente, no han sido pocos los incidentes que han afectado al Deportivo y que saltan directamente desde las redes sociales:

El primer caso llegó en el verano de 2015. El Deportivo anunciaba un principio de acuerdo con un prometedor joven de 20 años llamado Julio Rey. Un prometedor mediocampista que llegaba desde el Pobla de Mafumet para reforzar la medular del filial blanquiazul, pero las redes sociales frustraron su fichaje tras su anuncio.

Y es que horas después de la notificación oficial del fichaje del arousano, saltaba la noticia. Desde Twitter, el pantallazo de un tuit del jugador, que por entonces (año 2012) contaba con 17 primaveras, faltando al respeto de la institución y su estadio se hizo viral y el Deportivo tuvo que tomar cartas en el asunto, rompiendo el contrato que iba a unir al chico al club blanquiazul antes de que este entrase en vigor. Ni el cierre de la cuenta de Twitter por parte del jugador, ni las disculpas públicas a posteriori sirvieron para reencauzar la negociación, que terminó por romperse y llevando al gallego a recalar por el Ribadumia. A día de hoy el mediocampista suma 23 años y juega en las filas de Arosa en el Grupo 1 de la Tercera División. Y aunque parece pronto para valorar donde estará su límite, parece que al Deportivo no se le escapó un jugador de valía innegable para el primer equipo pero, ¿Qué habría pasado de haber sido así? ¿Era tal la falta de respeto que sirve para terminar con las posibilidades de incorporar a un futbolista a la disciplina de tu club? Defensores del sí y el no discutieron, y aún discuten de si se obró como era debido. El debate como siempre, servido.

Tras años sin incidentes reseñables, las redes sociales volvieron a la palestra el pasado año y con mucha fuerza. El primer gran incidente llegó tras el encuentro disputado entre el Deportivo y el Real Madrid el pasado año. Pepe Mel se sentaba en el banquillo de Riazor para recibir a un Real Madrid que se paseó por el verde de Riazor y le endosó a los suyos un sonrojante 2-6. ¿Qué dónde está el conflicto en redes sociales? En el postpartido. La afición del Deportivo se marchaba decepcionada con el rendimiento de su equipo, y no sirvió como consuelo entrar en Instagram y ver como algunos de los futbolistas que disputaron aquel encuentro como el brasileño Guilherme Dos Santos o el gallego Joselu Mato (recordemos, exfutbolista del club blanco) otorgaban su “me gusta” a las fotografías que algunos de los protagonistas blancos Morata o Marcelo subían a dicha red social festejando el abultado triunfo conseguido ante ellos mismos pasadas apenas unas horas.

El club se mantuvo al margen en este particular, hubo quien pidió sanciones económicas para los implicados e incluso el apartarlos del equipo por considerar su acción una imperdonable falta de respeto al club y su afición. ¿Es suficiente un “like” en Instagram para ultrajar a un club y a su afición? ¿Tanto les gustó a los jugadores del Deportivo dichas imágenes? ¿Se tuvó en cuenta la trascendencia detras de ese click? No fueron pocos los debates tenidos al respecto de esta polémica.

También el año pasado, una sucesión de vídeos subidos por Florín Andone desde el vestuario del Estadio de La Cerámica, donde el Deportivo certificó la permanencia en la Primera División, levantó ciertas ampollas en una parte de la afición blanquiazul. En dichos vídeos, el delantero internacional rumano celebraba intensamente la consecución de la salvación. En esta ocasión, los aficionados que se mostraron contrarios a los vídeos expuestos por el ariete no pidieron sanciones para el futbolista, pero si manifestaron su incomprensión por la muestra de tanta alegría después de un año en el que, entendían, el equipo no había dado el 100%.

La última gran bomba se produjo el pasado sábado. Horas después de la victoria del Celta frente al Deportivo de La Coruña en el derbi gallego disputado en Riazor, y otra vez desde la red social Instagram, se generaba la polémica: Patricia Rúa, jugadora del Deportivo ABANCA, publicaba un vídeo en las stories de su cuenta de Instagram (cuenta  privada y que no está abierta a todo el mundo) en el cuál se la veía en actitud festiva con unas amigas y en el cuál, se leía a mayores un rótulo que rezaba: “celebrando la victoria del Celta”.

Pese a que la joven de 19 años borró el vídeo a la mañana siguiente, la captura de pantalla corrió como la pólvora y los aficionados del conjunto blanquiazul no se demoraron en hacerse oír pidiendo la rescisión de su contrato con el club por lo que entendían que era una gravísima falta de respeto al club.

Con el paso de las horas una amiga de la joven publicó un comunicado en el que exponía que el vídeo no fue publicado por la jugadora, si no que fue víctima de una broma pesada y que borró la publicación tan pronto como revisó su teléfono a la mañana siguiente.

Dicho comunicado no ha servido para calmar a buena parte de la hinchada coruñesa, que seguía pidiendo la salida de la jugadora blanquiazul. Pese a ello, y aunque el Deportivo ha decidido abrirle un expediente disciplinario, en el comunicado en el que anuncia dicha decisión, el club deja claro que habrá sanción para ella, pero que en ningún caso será expulsada de la disciplina blanquiazul. ¿Habría sido oportuno rescindir su contrato y que no volviera a vestir la camiseta del Deportivo? ¿Se trata del incidente más grave que ha afectado al Deportivo con las redes sociales de por medio? ¿Exculpa el comunicado de su amiga a Patricia de la responsabilidad y la convierte en una víctima de un fenómeno viral? Lean, decidan y debatan.

Muchos clubes están tomando la determinación de intentar controlar las publicaciones en redes sociales de sus futbolistas con decisiones como prohibir los teléfonos móviles en las concentraciones o tener siempre un ojo encima en los perfiles publicos de sus jugadores, que no dejan de ser empleados del club.

Y es que no conviene olvidar de que a día de hoy, a todo demandante de empleo se le aconseja andarse con pies de plomo en las redes sociales, ya que a día de hoy las empresas miran hasta el último detalle antes de contratar a alguien. ¿Están los futbolistas al margen de esa máxima por jugar al fútbol al más alto nivel? parece ser que no, y no parece lejano el día en que algún jugador pierda su empleo por un posible lío en redes sociales.

 

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