“Macrofiesta” en Riazor, a un paso del objetivo.

Cuando uno se da cuenta de que ha asistido al penúltimo partido de fútbol en Riazor de la temporada, siente una mezcla de alegría y de tristeza, sentimientos encontrados fruto de la satisfacción que da saber que se va a conseguir el objetivo del ascenso y de la pena por ser consciente de que tardaremos unos meses en volver a disfrutar del juego de nuestro equipo.

El ambiente de ayer es para enmarcar, para que todos los equipos del mundo (ya no solo de España) sean conscientes de la afición que tenemos, que en un día de semana y a las 20:00 es capaz de llenar el estadio. Más de 30.000 personas abarrotaban el campo, y eso que yo sé de unas cuantas más que querían ir, pero que por motivos de trabajo no pudieron. Con este panorama no me quiero imaginar el ambiente que va a haber en algo más de siete días para ver el definitivo partido frente al Huesca.

Llegaba yo a eso de las siete de la tarde a los aledaños de Riazor, tras soportar de la mejor manera posible la caravana de entrada a la ciudad. Ya me imaginaba como estaría el estadio, y todo lo que yo podía pensar se vio superado, ya que el encontrar sitio se tornaba algo complicado, y los bares de la zona presentaban una gran “entrada”.

Cuando finalmente conseguí aparcar, era el turno de observar como estaba el ambiente, y la verdad es que a cada paso que daba me encontraba a más y más deportivistas. Raro era encontrar a alguien sin una prenda blanquiazul. Por eso es que mis ganas por entrar al estadio eran cada vez más grandes.

Una vez dentro, en los asientos nos encontramos con el álbum de cromos, ese que va a servir como recuerdo de lo que está siendo una  temporada espectacular, que se puede ver culminada con una gran fiesta final. Poco a poco las gradas se iban llenando, presentando mejor entrada que frente al Valladolid, o frente a otros equipos en fin de semana. Cuando todavía había gente que no se había sentado (o que estaba entrando en el estadio), una gran combinación culminó con el gol de Juan Dominguez. Marca gallega para empezar de la mejor forma posible el partido.

Los cánticos iban en aumento, y la fiesta iba creciendo. Todos éramos conscientes de que con esta victoria el ascenso es algo que se va a conseguir antes. Entre cántico y cántico íbamos comentando las jugadas, cuando de repente otra buena acción la culminaba Lassad, gol y fiesta en Riazor. Cánticos de “El Depor es de Primera” llenaban las gradas, y el ambiente ya estaba en su máximo apogeo.

Al mismo tiempo, a mi mente volvían los recuerdos del último partido fatídico de la temporada pasada frente al Valencia, partido que siempre quedará en la memoria, pero que una vez consigamos el objetivo del ascenso solo será recordado como un vago recuerdo de algo que ha pasado, pero que ha servido para disfrutar de una gran temporada después de tantos años con temporadas más que normales. (No se consuela quién no quiere, o eso dicen)

El gol de Las Palmas hizo titubear a unos cuantos, aunque la mayoría seguimos a lo nuestro, con la fiesta. El estadio en pie para los cambios de Guardado, Valerón y Lassad. Aplausos y cánticos de apoyo a los tres, sobre todo a los dos primeros, uno que se marchó en lo que parecía una despedida del estadio y el otro acostumbrado a las muestras del cariño del público. Incluso esta vez gente que lleva tiempo criticando a Lassad se levantó durante su cambio, conscientes de que a pesar de lo que pueda parecer, el franco-tunecino está aportando al equipo, gracias a los 12 goles que lleva en su casillero.

El gol de Riki hizo que por fin tuviésemos la tranquilidad de que el partido iba a terminar con la victoria blanquiazul, con los tres puntos en el haber, y con el ascenso más cerca. Nuevamente cánticos de “El Depor es de Primera” y alguno de “Colotto quédate.”

Por extensión tampoco quiero hablar mucho del aspecto táctico, sobre todo porque el resultado demuestra que todo el equipo ha estado muy bien. Incluso Ayoze cuajó un partido mejor que el sábado pasado. Luz cumplió, y los delanteros marcaron. La defensa a lo suyo y el centro del campo generando juego y cortando los balones rivales.

Solamente quedan 4 partidos, tres fuera y uno en casa. El ascenso se podrá conseguir en Jerez o en Tarragona, pero a buen seguro que en Coruña la fiesta se vivirá igual o mejor, y que en el último partido en Riazor frente al Huesca viviremos uno de los días más felices para todo el deportivismo.

¡Forza Dépor!

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