Opinión: ¡Estoy orgulloso del Deportivo!

Hoy me he levantado con ganas de gritar a los cuatro vientos que… ¡Estoy orgulloso del Deportivo!

Hoy me he levantado con ganas de gritar a los cuatro vientos que… ¡Estoy orgulloso del Deportivo! De todos los que forman el equipo, tanto la directiva, como los jugadores, el cuerpo técnico y, por supuesto, de la afición.

Todos hemos dado una muestra en la noche de ayer de nuestra grandeza, de que existen motivos para estar ilusionados con el equipo, y de que no hemos vuelto a Primera para pasear, sino que lo que buscamos es luchar, pelear, guerrear contra todos.

El partido de ayer era de esos que se “supone” que teníamos que perder, teniendo en cuenta que el Valencia había sido tercero la temporada pasada, y que nosotros somos un equipo recién ascendido. Pero nosotros, rebeldes por naturaleza, quisimos hacer todo lo contrario. Hasta llegamos a poner contra las cuerdas a un Valencia que, pidiendo el final del partido, vio como pudimos habernos llevado el partido en un par de ocasiones.

Porque en el fútbol, como en la vida, no todo está dicho hasta que el árbitro pita el final del partido. Algo que deberían aprender los aficionados del conjunto ché, que tras el segundo gol de su equpo sacaron unas pancartas mofándose del penalti de Djuckic y del descenso. Los mismos que, cuando el árbitro señaló el final encuentro, terminaron pitando y gritando a su equipo.

Personalmente, yo viví el partido en el bar (en la Cervecería 7+7), rodeado de algo más de cien personas, que a pesar de ir perdiendo nuestro equipo no paramos de animar y de apoyar. El gol de Abel Aguilar, que supuso el 2-1 en el marcador, provocó la alegría de todos, y la ilusión de que este partido lo íbamos a empatar. Pero llegó el jarro de agua fría al conseguir el Valencia el tercer gol antes del descanso, algo que provocó el bajón de algunos.

Pero la segunda parte sería la de la fiesta, con un ambiente que en ocasiones me hizo sentir como en Riazor, y con grandes momentos. Los nervios estaban en cada uno de nosotros, y el ver como íbamos acorralando al Valencia sin conseguir el gol nos ponía peor. Pero ahí estaba nuevamente el colombiano Aguilar para recortar distancias. El más listo de la clase, aprovechando el hueco existente para introducir una pelota mágica en la portería.

Fue en este momento cuando todos empezamos a creer en que el empate era más que posible, y que de no conseguirse sería casi como un fracaso. ¿Nada tanto para terminar ahogados en la orilla? Pero no, ahí estaba Pizzi para marcar un penalti cometido sobre Nelson Oliveira, colocando el empate en el marcador, y provocando el éxtasis en el bar. Saltos, gritos y aplausos que llegaron a un nivel casi tan grande como el día del Nastic con el gol de Xisco.

Mención especial para el portugués, quién ayer fue el jugador más completo del Deportivo. 90 minutos de magia, 90 minutos intentando buscar el gol, con buenos pases y derrochando calidad. Se resalta que tirase el penalti por delante de Riki, comentando que fue por el fallo del madrileño la pasada jornada. Pero yo prefiero la otra cara de la moneda, que al extremo se lo dejaron tirar como recompensa a todo lo que hizo por el equipo ayer.

Los últimos minutos fueron de infarto. Mi corazón estaba a punto de salirse del pecho, entre la esperanza de conseguir un cuarto gol que habría provocado la fiesta completa, y el miedo a que pasase lo contrario. Finalmente el partido terminó en tablas, un resultado que moralmente es una derrota para el Valencia y una victoria para el Deportivo. Todos los presentes coincidíamos en varios puntos.

El primero, el gran partido del equipo en la segunda parte, completo en ataque y sin pasar apuros en defensa, fruto de no haber dejado el balón al Valencia. Cada persona que iba marchando del bar lo hacía con una gran sonrisa, y muchos repetían y comentaban lo mismo que yo… ¡qué están orgullosos del Deportivo!

La segunda, el horario, ¿salir de un partido a la una de la madrugada?  Por desgracia parece una guerra perdida, aunque si que es cierto que tampoco nos ha venido nada mal el horario,visto el resultado y el juego.

Queda mucho por delante, está claro. Pero 4 puntos de 6, empatando en una campo como Mestalla, con el buen juego desplegado, son suficientes como para estar muy seguros de que la permanencia es posible. Por el momento disfrutemos de estar terceros en la clasificación, que ocupar este puesto, aunque sea de forma momentánea, es un gran premio para todos. Y de esta forma que se enteren todos… ¡El Deportivo ya está de aquí para quedarse!

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