Puñalada al corazón

Después de una temporada para olvidar  cuando ya creíamos ver el paraíso tan cerca el Dépor volvió a servirnos en bandeja lo que tan bien se le da, un golpe al corazón, de esos que dejan huella.

Todos, cuando vimos entrar el gol de David Simón en el minuto tres, en su única subida al área, pensamos que por fin se veía la luz, que si el equipo jugaba a ese ritmo pronto llegaría el segundo y con él la salvación. Pero este equipo no olvida su esencia, lo que lo llevó a estar de colista a un montón de puntos de la salvación, lo que lleva toda la temporada haciéndolo arrastrarse por el fango.

Esta vez, ni los planteamientos de Fernando Vázquez, ni los cambios, ni siquiera la chispa de algún jugador individual, a partir del gol, el equipo dio vergüenza, se echó atrás y se dedicó a esperar al Extremadura, y cuando cogía el balón se dedicaba a moverlo mientras esperábamos a ver cuándo lo perdía.

En el primer tiempo los extremeños no tuvieron profundidad y nos salvamos, pero en el segundo salieron a mandar. Después de cinco minutos d espejismos en los que Aketxe tuvo la oportunidad de sentenciar llegó el asedio.

Un equipo descendido, con suplentes, juveniles, que no se jugaba nada, hacía lo que quería con nosotros, que nos jugábamos la vida. Difícil de entender. Y llegó el empate en un fallo de Dani.

A partir de aquí, la locura, los cambios de Fernando, no ayudaron, el Dépor se echó arriba, que es lo que tenía que haber hecho desde el principio, pero con cabeza y no a lo loco como ayer, así en un contragolpe, llegó la horma del zapato, y un ex al que echamos de malas maneras, Oscar Pinchi, metió el segundo.

Con Colak en el campo parecía que había algo más de peligro, y así, llegó el empate, pero en lugar de replegarse y ser inteligentes, el equipo se fue a lo loco, anárquico, hacia arriba, y casi acabando el partido, en otra contra letal, Pinchi, casi tirando con desgana, por el centro encuentra una mano de Dani que ni es capaz de despejar el balón.

La sensación es de abatimiento, de vergüenza, de ver las cosas muy mal, porque lo que vimos ayer sobre el campo fue el peor partido en años de este equipo, y mira que los hizo malos.

Sólo nos queda apelar al espíritu de Vázquez, al Pódese, a que hoy pierda el Albacete, y a que en Miranda nos salga un partido redondo, dejarlo todo para el último partido todos sabemos lo mal que se nos da.

Esta mañana todos nos hemos levantado con un puñal clavado en el corazón, ojalá no sea una herida de muerte.

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