Soria es blanquiazul, en Coruña se vive una fiesta, y el Depor está cerca de Primera

La cita en esta ocasión era en Soria, ciudad que estaba tomada por 2.000 deportivistas, quienes una semana más eran la voz de todo el deportivismo, transmitiendo a los jugadores el ánimo y el apoyo de todos los que vivimos el partido desde el bar, o desde nuestras casas.

Personalmente tocaba vivirlo nuevamente en el bar. A pesar de poder verlo en casa “de gratis”, la mejor opción en un partido como este era ir al bar, e intentar vivir de esa forma el ambiente tal cual como si estuviese en el estadio. Y tengo que decir que, a pesar de no ser igual que contra el Celta (algo irrepetible, todo sea dicho), si que se vivió un buen partido en cuanto al ánimo de la gente.

La previa empezaba con las imágenes del estadio del Numancia, estadio prácticamente vacio, pero en el cual se veían a los primeros deportivistas. Esos valientes que decidieron hacer un viaje de más de seis horas para poder ver al Deportivo en directo y que, una vez más, dieron una muestra de deportividad y saber estar.

Tras dos semanas con resultados nada buenos (derrota y empate), el partido se afrontaba con la ilusión de ver, por fin, un gran partido con goles. Y el equipo no nos defraudó. Salté como loco con el gol de Alex Bergantiños, analizando con detenimiento el pedazo de centro de Bruno Gama. La fiesta se palpaba en el ambiente, mientras que por la televisión se veía como el estadio de Los Pajaritos cada vez era más como Riazor.

La envidia que sentía al ver esas imágenes iba creciendo cada vez más, algo que aumentó gracias al segundo gol, gracias a la genialidad de Lassad. Ese hombre criticado por su falta de sangre nos sorprendía con un buen robo, pase, y un remate de calidad. Creo que fui el único que se levantó de la silla en ese momento, pero lo cierto es que la alegría por ver como teníamos más cerca la victoria fue suficiente motivación para ello.

Una persona intentaba sacar adelante unos cánticos, aunque pocos (o casi nadie) le seguimos. Las ganas por hacerlo eran grandes, pero tampoco era cosa de parecer un loco en medio del bar.

Del resto del partido poco hay que comentar, ya que en ningún momento se pasaron verdaderos apuros, y solo un larguero del Numancia nos hizo que nos sobresaltáramos. El gol de penalti, comentado por todos como prácticamente inexistente, provocó por fin la relajación.

Queríamos más goles, pero los cambios no invitaban a esperar eso. Por primera vez no escuché grandes críticas con el cambio de Manuel Pablo, y del de Riki todos esperaban un gol en su regreso. Final del partido, y hora de hacer cuentas de cuando se puede confirmar el ascenso.

Yo que siempre he sido una de las personas que ha intentado mantener la calma de cara a hablar del ascenso, por fin me “he soltado” y he decidido que es hora de disfrutar sin preocupaciones. Está claro que todavía quedan 15 puntos, pero todo se tendría que poner demasiado mal como para que algo que tenemos agarrado con las puntas de los dedos se nos escape.

Las imágenes y vídeos de la afición en Soria hacen que todavía más me parezcan grandes. El ambiente que hicieron que se viviese, los cánticos (todos seguramente que terminaron sin garganta), demuestran que no solo el equipo es digno de volver a Primera. En todo este tiempo no he viajado nunca con el equipo, pero creo que va siendo hora de que en el próximo desplazamiento masivo me plantee hacerlo. Quiero, necesito, vivir esto en primera persona,

Del aspecto táctico y deportivo no hay mucho que contar en esta ocasión, ya que como se preveía el trámite se pasó sin mayores apuros, en un partido en el cual la ausencia de Aranzubía volvió a ser tapada por una buena actuación de Germán Lux, quién a pesar de no tener que intervenir en prácticamente ningún instante del partido, cuando tuvo que hacerlo no dudó ni un instante.

Lo mejor del partido, además de la victoria, han sido los tres goles, comentados ya con anterioridad, que simplemente son una muestra de que somos capaces de hacer las cosas bien. Sin un delantero goleador (de estos de 20 o 25 goles), pero con tres jugadores que han llegado a la cifra de 11 goles, lo cierto es que se demuestra que la plantilla es la mejor de Segunda División, o por lo menos la más equilibrada.

Por buscar un punto negativo, comentar que Ayoze no fue capaz de aprovechar la oportunidad (cuánto me desespera este hombre, y cuanto desesperó a gran parte del bar). Con un Morel que desde que consiguió la titularidad no falló en ningún partido, Ayoze estaba ante el objetivo de convencer a Oltra, así como a la parroquia blanquiazul. Sin embargo fue, por lo menos para mi, el peor del partido.

Lógicamente no tuvo ningún error importante, pero si que en varias acciones se le vio falto de ritmo, repitiendo vicios del pasado. Quizás con más partidos sea capaz de demostrar calidad, pero en esto del fútbol hay que aprovechar las oportunidades, y más teniendo en cuenta que “lo suyo” viene de lejos.

El miércoles tenemos una nueva cita, Riazor nos espera a todos, con ganas de ser testigo de una nueva fiesta blanquiazul, de una nueva victoria que acerque todavía más a Primera.

¡Forza Dépor!

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